Coreano enamorado

21 04 2010

Lee Jin-Gyu, así se llama un coreano con notables traumas infantiles que se ha casado con una almohada.

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Y lo mejor de todo es que no es un caso aislado, hay miles de personas en estos paises asiáticos que mantienen relaciones con sus almohadas. En estos casos no son almohadas corrientes, se llaman dakimakura, y suelen llevar impresa en su funda la imagen de personajes anime, generalmente chicas en ropa interior, con posturas eróticas o directamente desnudas. Un ejemplo.

A primera vista vienen sin el agujero hecho.

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Aquí el nidito de amor de la atípica pareja, donde fornican cada noche para tener pequeños cojines de ojos afilados:
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La susodicha se llama Fate Testarossa (¡Como el Ferrari! Conozco a más de uno que se casaría con dicho coche si le dejaran), del anime Mahou Shoujo Lyrical Nanoha. Una joven chica rubia ideal para contraer matrimonio, con muchísimas cualidades que toda buena mujer y amante debería tener, ¡pero ya os la han quitado! Buscaos a otras, jodidos pervertidos desequilibrados.

Esta peculiar pareja apareció por primera vez en 2008. Unas cámaras coreanas les grabaron en un parque de atracciones subiéndose a la montaña rusa, y luego se fueron a cenar.

Al parecer, en el restaurante Lee Jin-Gyu, hijo de dos orgullosos padres, pidió dos platos. La camarera al verlo sentado solo con una ¡¡¡¡MALDITA ALMOHADA!!!! (…Perdón, es que me enerva) le preguntó si esperaba a alguien, a lo que Lee contestó: “No. Mi novia ya está aquí y el segundo plato es para ella.”


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La noticia tiene gracia, hay que admitirlo, pero dejando el humor a un lado estamos ante una persona muy perjudicada y desequilibrada emocionalmente, quizás consecuencia de la propia sociedad en la que vive, donde una cuarta parte de los hombres entre 30 y 34 años son virgenes. Una sociedad que todos más o menos conocemos por sus costumbres y tradiciones muy diferentes a las del resto del mundo, donde algunas familias aún no saben expresar con exactitud sus emociones, ya que así les han educado.

Sin embargo, a pesar de las burlas y las kilométricas colas de gente que le señalan por la calle, el es feliz habiendo encontrado el amor en su almohada.

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Por otro lado… Es sorprendente que en algunos paises no se permita por ley el matrimonio entre homosexuales (Lo llamaré arrejuntamiento para los que les ofenda el término matrimonio cuando se habla de homosexuales), y en otros se puedan casar seres humanos con almohadas.

Desde hoy, el término friki adquiere un nuevo nivel en la escala de lo ofensivo. Ahora ya teneis excusa para quemar la casa o comeros a los hijos de quien os llame frikis, está justificado.

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Y yastá.

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