El misterio del crucifijo

5 05 2010

“Oiga, yo he seguido las indicaciones que usted me dió, padre. Exactamente como el boceto que acordamos.” – Le reprochó el joven artista local, al que la parroquia le habia encargado el crucifijo.

“Si, pero verás… No es por menospreciar tu talento y el gran don que Dios te ha otorgado, hijo, pero hemos perdido algunos feligreses a causa de malas interpretaciones y supuestos significados ocultos que se le atribuyen a tu divina obra.”
– Argumentó el padre Philip, preocupado.

Ambos observaban la figura con expresión severa y mirada analítica, sin explicarse lo ocurrido, aunque en lo más profundo del alma de aquel artista, había un pequeño diablillo partiéndose el perineo. – “De verdad, padre… No veo cual es el problema.”
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Dejad que los niños se acerquen a mi.

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¿Estoy loco? Decidme que vosotros también lo veis.

Fuente.

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Y yastá.

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